Recientemente publicamos un artículo en el que hablábamos de las distintas formas de gestionar nuestra cartera, dependiendo del riesgo, horizonte temporal y rentabilidad que estemos dispuestos a asumir.

Ya sabemos que cuanto menor sea el riesgo, menor será la rentabilidad, y que cuanto más tiempo mantengamos una posición, más disminuiremos el riesgo.

Sin embargo no todos los inversores tenemos los mismos intereses, y es que una Antonio que se jubila en 2 años no dispone del tiempo ni tiene la necesidad de arriesgar que tiene Javier, que acaba de entrar en el mercado laboral después de estudiar una carrera universitaria. Es por eso que vamos a compartir las formas más comunes de invertir, para que cada uno adopte para sí mismo la que más le gusta.

Value Investing

El value investing es el tipo de inversión que más trabajo conlleva, ya que en este caso tendremos que analizar los datos de todo un sector para saber qué compañía está infravalorada. Supongamos que la compañía ABC tiene un PER (Price/Earnings Ratio) de 7 y que la media del sector lo tiene de 11, y que a la vez vemos que los margenes sobre beneficios son más amplios y que tiene una mayor liquidez. Esta compañía estaría infravalorada en comparación con el sector, y por lo tanto podríamos comprarla con la expectativa de que suba con el tiempo.

Supongamos por ejemplo que una compañía de petróleo está valorada a un precio por acción de 100€, y que es lo que dice el mercado, sin embargo se ha diversificado y ahora el segmento del petróleo no supone más que un 10% del beneficio total de la compañía, sin embargo sacan una noticia negativa sobre el precio del petróleo, y la compañía ve reducido su precio por acción a 40€. Si decidimos comprar porque vemos que la compañía en realidad vale 90€ o 95€, en este caso estaremos haciendo value investing.

Normalmente el value investing se centra en compañías maduras que o bien han sido mal valoradas por el mercado (y por lo tanto tienen gran potencial de subida) o que han visto como noticias negativas hacían que el precio de mercado bajase más de lo debido, como sucedió en febrero de este año con el COVID-19.

Growth Investing

Este es el tipo de inversión más arriesgado de todos los que vamos a ver. Un inversor growth o de crecimiento, compra compañías jóvenes, que aun no generan beneficio (o generan muy pocos) y tienen falta de financiación. Normalmente se trata de compañías de baja capitalización, con una posible revalorización muy alta. Un inversor que busque este tipo de compañías debería acudir a las IPO (Initial Public Offering).

Aquí es donde encontraremos las rentabilidades más altas, llegando a superar en ocasiones los “tenbaggers”, es decir, rentabilidades que multiplican x10 el valor de nuestra inversión. Sin embargo, también es muy probable, que la empresa con el tiempo y al ser de reciente creación, no consiga lograr los objetivos financieros y de ventas, y se acabe hundiendo, por lo que el riesgo es también mayor.

Por estos motivos debemos ser selectivos a la hora de elegir las acciones growth de nuestra cartera, y elegir compañías que de verdad tengan un futuro prometedor, y no que hayan lanzado una IPO recientemente.

Dividend Investing

El inversor por dividendos es aquel inversor que no necesita ganancias de capital, sino una renta, por lo que el riesgo que espera asumir es mínimo y su horizonte temporal el más amplio de todos.

En este tipo de inversión nos centraremos también en compañías maduras, pero que repartan dividendos que hayan ido creciendo con el tiempo. Por lo tanto, compraremos acciones de compañías que ya no estén en expansión, cuya rentabilidad por dividendos sea alta (y creciente en el tiempo).

Trader

Desde mi punto de vista no se trata de un inversor ya que cambia su tiempo por dinero, sin embargo es una figura importante dentro de los mercados financieros. El trader es aquel que realiza muchas operaciones en pocos periodos de tiempo, con el fin de obtener ganancias de capital en el corto plazo. Su principal objetivo son las compañías de nueva creación y también aquellas compañías maduras con gran volatilidad, ya que este tipo de “inversor” se beneficia del volumen y del riesgo.

Y tú, ¿qué tipo de inversor eres? ¿Qué tipo de compañías te gustan más?


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