De este libro podemos extraer grandes enseñanzas acerca del dinero y las formas que tenemos para hacerlo trabajar para nosotros, es por este motivo que cuanto antes empecemos a seguir las siete enseñanzas que se nos presentan en este libro, antes comenzaremos a crearnos un futuro más próspero:

  1. Los ricos  no trabajan por dinero, el dinero trabaja por ellos.

Aquí la enseñanza es bastante clara. Las personas pobres habitualmente trabajan para obtener un sueldo, y gastarlo en cualquier cosa que les produzca placer a corto plazo, por ejemplo una televisión nueva, incluso endeudándose para obtenerla. Sin embargo la clase rica emplea ese mismo dinero que el resto de personas “malgastan” para comprar activos que les produzcan flujos de caja positivos, por lo que podríamos decir que ponen ese dinero a trabajar para conseguir más dinero.

De esta manera, concluye en que trabajar es solo una solución a corto plazo para un problema a largo plazo, que sería el no tener dinero. Lo que deberemos hacer sin embargo será buscar una forma de generar ingresos aun cuando no estemos nosotros presentes para ser quienes los produzcamos.

  • Entiende las finanzas.

Habitualmente, la gente no se para a pensar las cosas que adquiere con su dinero, es por esto que la mayoría de la gente pobre o clase media adquiere pasivos, mientras que los ricos se centran en acumular activos. La diferencia entre estos dos es muy fácil, activo es todo aquello que genere un flujo de efectivo positivo, mientras que un pasivo será todo aquello que nos produzca un flujo de efectivo negativo. Por lo que estar suscrito a Netflix será un pasivo, mientras que las acciones son un activo pues nos generan dividendos.

De esta manera, la falta de educación financiera determina nuestros patrones mentales acerca del dinero, y es por este motivo, que si la clase media o pobre recibe una gran cantidad de dinero de golpe (lotería), lo más probable es que no tarde mucho tiempo en deshacerse de ella.

El principal problema es que la mayoría de la gente incurre en pasivos, y aumenta sus gastos de forma lineal con los aumentos de sueldo que perciben. Sin embargo lo que estamos persiguiendo es todo lo contrario, que los ingresos que generan los activos sean lo suficientemente grandes como para cubrir los gastos que tengamos, y adquirir el menor número de pasivos posibles a lo largo de nuestras vidas.

  • Ocúpate de tu propio negocio.

Cuando estudiamos, lo hacemos para adquirir unos conocimientos, y normalmente seguimos estudiando, hasta terminar convirtiéndonos en aquello que hemos estudiado (físicos por ejemplo). El problema de esto, es que al final terminamos ocupándonos del negocio de otras personas haciendo que este crezca, es decir, trabajamos en desarrollar el activo de otra persona, y nos olvidamos de desarrollar nuestros propios activos.

  • Los impuestos y el poder de las corporaciones.

Debe quedarnos claro, que los impuestos que gravan a las personas son muy superiores que los que gravan a las empresas (compara el impuesto de sociedades (IS) con el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF)), además de que el sueldo que reciben los trabajadores es lo que queda después de los impuestos, mientras que el dinero que generan las empresas es gastado y más tarde gravado. Por este motivo las empresas representan una gran ventaja a la hora de generar beneficios.

Por otro lado, nos cuenta que su forma de generar riqueza es mediante dos tipos distintos de inversión, el primero son los bienes raíces, los cuales le generan un flujo estable de efectivo además de asegurarle el valor de su inversión; y la otra es la inversión en acciones de pequeña compañía, pues son una forma rápida de revalorización de su dinero.

  • Los ricos inventan el dinero.

Como ya hemos dicho, deberemos nutrir nuestra columna de las inversiones, y para ello tenemos dos formas, una de ellas es comprar la inversión de otra persona de forma que nosotros nos beneficiemos de su flujo de caja, y la otra es crear nosotros mismos las inversiones. Evidentemente el segundo tipo de inversor obtiene los mayores beneficios, asociados también a un mayor riesgo y a la necesidad de más conocimientos para lograr desarrollar la inversión.

Para lograr ser el segundo tipo de inversor deberemos encontrar una oportunidad que nadie más vea, como conseguir el dinero necesario para invertirlo y organizar un equipo de personas competentes.

  • Obstáculos a salvar a la hora de invertir.

El miedo a perder nos hace desaprovechar oportunidades para invertir muy buenas. Además es mediante las derrotas y los errores la forma en que mejor aprendemos, por ejemplo, aprendimos a andar a base de caernos. Es por este motivo que equivocarnos está bien, perder está, siempre y cuando aprendamos de esa derrota y esos errores con el fin de no repetirlos de nuevo. El pesimismo es otra de las razones por las que la gente no invierte, también muy ligada a perder. Si alguien nos dice que algo va a salir mal, muchas veces lo dicen porque ellos son incapaces de hacerlo bien, no porque no puedan sino porque no saben cómo hacerlo. Es por eso que no debemos dejarnos manipular por las opiniones negativas de los demás, y confiar en nosotros mismos.

Otro de nuestros principales problemas son nuestros hábitos. Normalmente, cuando cobramos dinero, ya hemos pagado al gobierno (se nos retiene de la nómina), y una vez tenemos ese dinero que es nuestro, en lugar de pagarnos a nosotros mismos (ahorrar para invertir), lo que hacemos es pagar a más gente, la luz, el agua, netflix, la universidad, etc. De esta manera, lo que deberíamos hacer es pagarnos a nosotros primero, y después pagar al resto, y si no podemos pagar a alguien lo que deberemos hacer es encontrar la forma de conseguir más dinero. Pero siempre, siempre, SIEMPRE deberemos pagarnos a nosotros primero.

  • Pasos para comenzar:
    • Tener una razón suficientemente grande.
    • Invertir en nuestra educación, ya que nuestra mente es nuestro activo principal y más importante.
    • Elige cuidadosamente tu círculo de amistades.
    • Autodisciplina.
    • Pagar bien a los asesores.
    • Recuperar el dinero invertido lo antes posible y dejar que los beneficios se vayan multiplicando.
    • Comprar primero los activos para que estos paguen por los lujos.
    • Encontrar fuentes de inspiración o mentores.

Finalmente, lo único que nos queda es comenzar. Ya nos hemos preocupado en aprender a invertir y a cómo mover nuestro dinero para generarnos altos rendimientos, por lo que solo nos queda tomar acción, y poner en práctica lo aprendido.