Una persona como tú y como yo puede obtener distintos tipos de ingresos, a diferencia de lo que la mayoría de las personas piensa, y dichos ingresos son realmente muy distintos entre sí, ya sea por su procedencia, por la forma en que tributan, o incluso por el esfuerzo de obtenerlos.

El primero de los ingresos, y el que la mayoría de la gente recibe, es el ingreso ganado, es decir, el ingreso procedente de un trabajo, en el cual cambiamos nuestro tiempo por dicho dinero. Este tipo de ingreso es el más habitual a la vez que el peor ya que, como hemos mencionado, debemos invertir nuestro tiempo para conseguir dicho ingreso. Pero además de esto, tiene el tipo impositivo más alto, además de que nuestros beneficios son gravados antes de ser nos entregados, es decir, primero nos quitan la parte correspondiente a los impuestos, y luego ya nos dan lo que sobre, haciendo de esta manera que nos sea más difícil ahorrar en el caso de las personas “normales”.

Por otro lado, tenemos lo ingresos de portafolio, más conocidos como dividendos. Actualmente es cada vez mayor el número de personas que invierte en los mercados financieros, lo cual en sí es algo bueno, por el hecho de que al menos se preocupan por su futuro financiero. Este tipo de ingresos es mejor que los ingresos de la primera clase por el mero hecho de que no estamos cambiando nuestro tiempo por dinero, sino que de forma periódica vamos recibiendo los beneficios que las empresas que compongan nuestras carteras repartan. Otra de las ventajas con respecto al primer grupo es que los impuestos que corresponden a este tipo de ingresos son más bajos que a los ingresos ganados, ya que los ingresos ganados son rentas provenientes del trabajo y los ingresos de portafolio son rentas provenientes del ahorro, por lo que las tasas son menores. Sin embargo, aunque los tipos sean más bajos, nos siguen siendo retirados al momento, por ejemplo si tuviéramos que recibir 100€ de dividendos, se aplicaría un tipo del 19% por lo que solo nos ingresarían 81€.

Finalmente, nos encontraríamos con los ingresos pasivos. Son ingresos que se obtienen de haber invertido nuestro dinero en activos que nos generan beneficios, ejemplo de esto podría ser un negocio, o el pago de una persona que nos alquiló un piso. Lo bueno de este tipo de ingresos es que se ha de invertir tiempo y dinero para crear el activo, pero una vez éste esté formado nos generará ingresos de manera indefinida sin tener que dedicar nada de tiempo (casi) en él. Además, los impuestos que hay que pagar por este tipo de ingresos son también más bajos que los ingresos ganados, y otra de las ventajas que tiene este tipo de ingresos, es que no se nos quitan los impuestos de manera inmediata, sino que son entregados al Estado a final del año, o de forma trimestral, por lo que podremos utilizar más cantidad de dinero durante determinado tiempo.

Como podemos ver, cada uno tiene unas características distintas, por lo que deberemos decidir bien de qué forma queremos crear nuestras distintas formas de recibir ingresos.