A la hora de invertir, podemos hacerlo con distintos fines, buscando rentabilidad a corto plazo, buscando acciones de alta rentabilidad por dividendo, que se vayan a revalorizar con el tiempo, pero al final, todas nuestras opciones de inversión se reducen a unas pocas, que son las siguientes:

Deuda pública: es la deuda que emiten los gobiernos de los países. Se caracteriza por tener una rentabilidad y duración fijas, por lo que siempre sabremos cuanto durará nuestra inversión, y la rentabilidad que vamos a obtener de la misma, antes de invertir en los bonos o letras del tesoro.

Deuda privada o corporativa: sus características son las mismas que las de la deuda pública, con la diferencia de que para el caso de la deuda corporativa las rentabilidades son mayores. Esto es debido a que la probabilidad de impago por parte de una empresa será mayor que la probabilidad de impago por parte de un estado, y por consiguiente el riesgo que se asume al invertir en deuda privada será mayor, por lo que las empresas deberá aumentar su rentabilidad para hacer que su deuda sea más atractiva a ojos de los inversores.

Divisas: no es otra cosa que invertir en la moneda de un país. Al hacerlo, estaremos invirtiendo de manera indirecta en la deuda pública de dicho país. Este tipo de inversión se caracteriza por tener elevada volatilidad, lo que incrementa las probabilidades de lograr una alta rentabilidad, pero también de perder gran parte de nuestra inversión si ésta no sale como esperábamos.

Acciones: quizá el tipo de inversión más conocido de todos.Al invertir en acciones estamos invirtiendo en una pequeña parte de la compañía (que es igual para todas las acciones) de tal manera que podemos obtener rentabilidad por parte del una subida del precio, es decir que se revalorice, o por el reparto de dividendos, que no es otra cosa que un reparto de los beneficios obtenidos por la empresa a lo largo del ejercicio anterior.

Materias primas: mismo tipo de inversión que las divisas, con la diferencia de que en este caso la volatilidad es algo inferior, por lo que nuestras posibilidades de pérdida o ganancia se verán reducidas, pero siempre vendrán dadas por una revalorización o pérdida del valor en el que invirtamos.

Bienes raíces: al invertir en vienes raíces podemos hacer dos cosas (principalmente, ya que opciones hay muchas), y son comprar un inmueble con la finalidad de venderlo más caro, por lo que yo considero que esto no es invertir sino especular con el precio que un inmueble tendrá en determinado momento o transcurrido un tiempo, o comprar un inmueble con la finalidad de alquilarlo y que sea la persona que lo alquile la que lo vaya pagando, por lo que para mí esto sí sería una buena inversión. Como ya he comentado antes, hay otras opciones, como invertir en SOCIMI’s o en fondos de inversión que tengan bienes raíces o acciones de SOCIMI’s, por lo que al final, podemos ver que opciones hay muchas, y solo tenemos que ver cuál se adapta más a nosotros.

Arte: por último, tenemos la inversión en arte, que al final es otra opción de inversión que se basa en la revalorización del activo en el que se está invirtiendo. El principal problema de este tipo de inversiones es que tarda mucho tiempo en dar sus frutos, y que no siempre salen como creemos que van a salir, por lo que también se trata de inversiones muy arriesgadas.

Para finalizar, quería dejar claro que hay más tipos de activos, como las criptomonedas, o los derivados, sin embargo la gran variedad de posibilidades que estos nos ofrecen son demasiado grandes, y no vamos a entrar en esos tipos de activos, ya que entre otras cosas sirven para realizar coberturas de otras inversiones también, o están poco regulados todavía.