Si queremos lograr alcanzar la libertad financiera, una cosa es clara, nuestro dinero no puede estar parado en el banco para que no se lo coma la inflación. Es por este motivo que debemos invertir dicho dinero, pero… ¿Qué posibilidades tenemos actualmente para invertir?

Existen 7 tipos de activos que nos podrán dar una buena rentabilidad, a diferencia de mantener nuestro capital en una cuenta corriente con un tipo de interés irrisorio. Estos activos son:

  • Deuda Pública: no es otra cosa que los bonos y las letras del tesoro. Se caracterizan por darnos una rentabilidad fija que viene ya fijada en el bono, además de unos cupones con pagadero también determinado ya por el país que emita dicha deuda. También existirán casos en los que no se pague ningún cupón, pero la rentabilidad al final del tiempo de vida del activo será mayor.
  • Crédito o Deuda Privada: este caso es exactamente el mismo que el de la deuda pública, con la única diferencia de que la entidad emisora de la deuda en lugar de ser un país, será una entidad que también busque financiación. La principal diferencia que tiene con la deuda pública es que ofrece una mayor rentabilidad con la finalidad de hacer los bonos de deuda privada más atractivos en comparación con los de deuda pública, ya que lo habitual es que la capacidad de solvencia de un Estado sea mayor que la de una empresa.
  • Divisas: no es otra cosa que comprar monedas de otro país, con la finalidad de vender dicha moneda a un precio más elevado del que se compró. Cuando invertimos de esta forma, estamos convirtiéndonos de manera indirecta en acreedores del Estado del cual estamos comprando la divisa. Lo bueno de este tipo de inversión es que por mucho que caiga una divisa, es prácticamente imposible que desaparezca, ¿o vosotros imagináis que el dolar dejase de existir?
  • Acciones: al invertir en una empresa comprando sus acciones, nos estamos convirtiendo en accionistas de la misma, por lo que tendremos el derecho de participar en los beneficios de la misma, esto es, a partir de los dividendos que ésta reparte, recuperando de esta manera parte de nuestra inversión, obteniendo la llamada “rentabilidad por dividendos”. Esa es una técnica muy utilizada a la hora de invertir, pero también existe la opción, al igual que ocurre en las divisas, de comprar una acción barata con la finalidad de vender dicha acción más cara, obteniendo de esta manera la “rentabilidad por el precio”.
  • Materias primas: cuando decidimos invertir en materias primas, no estamos haciendo otra cosa que comprar dicha materia prima, aunque no la tengamos como tal, por lo que aunque el precio de dicha materia fluctúe en el tiempo, siempre habrá el respaldo de algo físico, a diferencia de lo que sucede con las acciones o la deuda, que si una empresa se declarase insolvente, podría no pagar a sus accionistas. El funcionamiento de este tipo de inversiones es el mismo que el de invertir buscando la “rentabilidad por precio”, es decir, comprar la materia prima en cuestión más barata de lo que queremos venderla.
  • Inmobiliario: no es otra cosa que comprar una propiedad con la finalidad de arrendarla o venderla más cara de lo que nos costó. En caso de decantarnos por la primera opción, estaríamos obteniendo una renta mensual (o según contrato) de manera indefinida (hasta que éste terminase), mientras que si decidimos vender el inmueble en cuestión a un precio mayor que el de compra, el beneficio que obtendremos será la diferencia entre el precio de compra y el de venta.
  • Obras de arte y joyería: cuando entramos en este tipo de inversiones, lo que estamos buscando es, al igual que sucede en las inversiones inmobiliarias, que el cuadro o la joya que compramos se revalorice con el tiempo, por los motivos que sea, de forma que más adelante podamos vender dicho activo y obtener una rentabilidad muy elevada.

y a ti, ¿se te ocurre algún otro activo en el que poder invertir?