Para el que no sepa exactamente qué son, los dividendos son una “paga” que dan algunas empresas, que no todas, a los inversores que las financian. Por ejemplo, si nosotros invertimos en Telefónica, esta empresa, de manera temporal nos dará dinero por cada acción que tengamos.

Normalmente las empresas reparten dividendos como mínimo una vez al año, otras, como podría ser el Banco Santander, de forma trimestral, o Mapfre de forma bianual. Aunque es cierto que pese a que la ley dice que una empresa no puede negar dividendos de forma sistemática (que ha de repartir dividendos en caso de no tener pérdidas) hay empresas exentas de esta norma. Aquellas empresas que podríamos catalogar de innovadoras, que están en la vanguardia tecnológica, no reparten dividendos debido a que en muchas ocasiones reinvierten la totalidad de los beneficios en otros proyectos que tengan entre manos.

Antes de nada, debemos  saber qué es la rentabilidad por dividendos y después de eso debemos hacer la composición de una cartera de activos. Para realizar esta composición, debemos tener en cuenta que la inversión que está siendo realizada es a largo plazo, por lo tanto los activos seleccionados deberán ser “seguros”. Con esto me refiero a que una empresa que ha pegado un pelotazo desde hace dos años, pero que actualmente el precio está muy inflado, aunque reparta buenos dividendos no será una buena opción, ya que igual que ha subido puede bajar hasta incluso desaparecer dicha empresa.

Sabiendo esto, deberemos elegir la ponderación de cada activo, sabiendo que cuantos más activos compongan nuestra cartera, mejor será su diversificación, y por consiguiente menor será el riesgo de que el valor de ésta baje. Pero también hay que dejar claro, que estará mejor diversificada una cartera que se componga de acciones de una empresa de automóviles, acciones de una alimentaria y acciones de una tecnológica, que una cartera que se componga por acciones de 20 empresas distintas. Por lo tanto hay que aumentar el número de activos de nuestra cartera, pero siempre diversificado ésta.

Llegamos ahora a la rentabilidad que obtendremos de esta, ya he mencionado antes que preferiremos empresas seguras, pero a la hora de hacer nuestra cartera, deberemos seleccionar aquellos activos que mayor rentabilidad por dividendo den, y darles un mayor peso en la cartera (siempre que estos activos de gran rentabilidad no estén correlacionados entre sí).

Finalmente, y una vez creada nuestra cartera, hay 2 puntos que han de quedar claros:

  1. Aunque el precio de una acción suba un 15% en un año, dicha acción no ha de ser vendida, a no ser que sea de las que ponderan poco en nuestra cartera, ya que el 15% de rentabilidad fácil nos está haciendo dejar de ganar un posible 10% de rentabilidad por dividendos cada año. SALDRÍAMOS PERDIENDO!!
  2. Hay que tener en cuenta que esta forma de inversión es a largo plazo, por lo que deberemos nutrir y cuidar nuestra cartera de forma que si algunos de los activos que la componen dejan de ser tan atractivos por sus dividendos, y otros activos del mercado dan mejor rentabilidad, cambiar los primeros por los segundos mencionados. De forma que siempre tengamos la mejor cartera posible.

Por último quería dejar claro que la finalidad de esta forma de inversión es lograr la libertad financiera, por lo que llegará un punto en el que los dividendos nos den más dinero del que necesitemos para vivir, convirtiéndose esto en ingresos pasivos.

¿Y tú en que activos invertirías para lograr una gran rentabilidad? Recuerda que también se pueden comprar plazas de garaje, trasteros, casas, etc. y después alquilar estos. Es otra forma de lograr esta libertad financiera.